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Querida
Presidenta Madam Rozès, queridos colegas y queridos amigos
Ser
candidato a presidir una sociedad científica como la SIDS es una
impertinencia personal, que no puede tener otra justificación que la de
que quienes dirigen la asociación tienen más fe en el candidato que el
candidato en sí mismo.
Pretender
ser sucesor de personalidades de la categoría humana y científica de
Gramatica, de Marc Ancel, de
Madame Simone Rozès, pretender presidir a colegas que son para mi mis
maestros como Hans Heinrich Jeschec, Klaus Tiedemann, Giuliano Vassalli,
Mario Pisani, y de
tan ilustres colegas como los que nos acompañan en la vida de la Societé,
no tiene justificación, sino tan sólo una minoración de la
culpabilidad y, por lo tanto, espero, de la pena.
A
pesar de ello yo quiero corresponder a los que tienen erróneamente fe
en mí y para ello deseo manifestar mi concepción de la Societé, en el contexto de la
historia de las ciencias penales y de sus organizaciones, y la idea que
tengo del papel que puede jugar la Societe en el futuro, para terminar
mis palabras, con algunas ideas sobre la organización necesaria para
las nuevas tareas.
1.LA
ESENCIA CULTURAL DE LA SOCIETÉ
Si
hubiera que elegir un solo adjetivo para designar la aportación de
nuestra Societe de Defensa Social a la evolución moderna del Derecho y
la Ciencia penal yo creo poder afirmar que la Societe ha sido la Societe
de la resocialización. La idea de la resocialización,
tras la elaboración conceptual a partir del positivismo,
representado sobre todo en la primera fase por Gramatica, ha sido
situada entre criminología y Derecho positivo por Marc Ancel en los años
60 y con la compañía y ayuda de la singular personalidad de Petro
Nuvolone, asentada firmemente en el marco de las garantías del Estado
de Derecho. Se trata de la obra personal de un puñado de penalistas muy
centrado en Francia e Italia, tras la 2ª Guerra Mundial, al que pronto
se han podido acercar los colegas de Alemania con gran comodidad pues,
con otros fundamentos epistemológicos, esta obra de Gramática, Marc
Ancel- Nuvolone llega a postulados parecidos a los que enunció el para
mi más grande penalista de la historia europea que fue Franz Vonz Liszt.
En
realidad creo que la Defensa Social es una manifestación histórica y
singular del movimiento que iniciaron al fin del siglo XIX Prins, Van
Hammel y V. Lizst. Creo que todas las cuatro grandes asociaciones
pertenecen a ese mismo impulso, que es lo que explica la coincidencia de
tantas personalidades en más de una de esas organizaciones y el trabajo
coordinado entre ambas. Se puede decir que la Fundación Penal y
penitenciaria y la Sociedad Internacional de Criminología son
organizaciones especializadas por su objeto, el objeto penitenciario y
la sociología y psicología del crimen. La AIDP y la Societé de
Defensa Social son organizaciones penales generalistas, pero la AIDP
limita su trabajo al plano jurídico-penal, y la Societé de Defensa
Social es la sociedad científica integradora de métodos y de objetos,
sobre todo tras la addenda al Programa Mínimo efectuada en 1984,
y si me permiten recurrir a categorías del Derecho político y
constitucional, la SIDS sería la organización mas expresiva del
Derecho penal del Estado social y democrático de Derecho, concepto jurídico,
político y social largamente gestado en el espacio europeo y que los
españoles hemos recibido maduro cuando con tanto retraso, al igual que
Portugal, hemos alcanzado la Democracia y nos hemos dotado de
constituciones.
A
su vez, y como siempre insistió Marc Ancel, como la Societé no ha sido
ni querido ser un programa ideológico cerrado, sino el programa mínimo
de un Movimiento, la Societé ha podido desarrollarse en todo el mundo y
con todos los penalistas pertenecientes o interesados en nuestras
tradiciones culturales, sea cual sea el continente o espacio continental
en que se encuentre.
La
Societé de Defensa Social es la organización de las formas Jurídicas
y de los contenidos del comportamiento criminal y de la reacción penal
propia de los Estados sociales y democráticos del Derecho, somos el
movimiento de la política criminal de este standard de organización
política y social.
2.
2.
LOS NUEVOS FENÓMENOS SOCIALES Y POLÍTICOS DE RELEVANCIA PENAL.
Los
postulados de nuestro movimiento son hoy patrimonio común del Derecho
penal positivo de numerosos países del mundo, y en todo caso acervo
programático de los penalistas contemporáneos de todo el mundo y creo,
por ello, que merece la pena ser optimista y agradecer el trabajo bien
hecho de nuestros predecesores. Pero tampoco en Derecho penal ha llegado
el fin de la historia.
Es bien cierto que la superación de la política de bloques ha
abierto, sobre todo en los países de la Europa del Este – de Varsovia
a Vladivostock- posibilidades y caminos increíbles hace muy poco tiempo
para una Política criminal humanista y democrática.
Es bien cierto también que por vez primera en la historia
moderna toda la América Latina vive en libertad y democracia, aunque
todavía importantes sectores de población viven en condiciones
miserables. Es también cierto que el gran gigante que es China ha
comenzado a despertar. Es cierto, está fundamentado, merece la pena ser
optimista. La creación – con todas sus limitaciones – del TPT es
mayor logro político-jurídico tras la Declaración de Derechos del
Hombre en 1945, y, es también motivo de optimismo.
Pero es igualmente cierto que subsiste un gran problema histórico,
que es el de la pobreza y subdesarrollo económico de buena parte de la
población mundial y que además han surgido problemas nuevos, que me
permito enunciar sin jerarquizar.
-
El mundo árabe-musulmán que caminaba lentamente desde la
tradición a la modernidad ha
sido sorprendido en ese camino, como consecuencia sobre todo del
subdesarrollo y la pobreza, por una irrupción imponente de lo que
llamamos, con demasiada síntesis, el fundamentalismo islamista, con
todo lo que ello significa de retroceso o paralización en Política
general y en Política criminal.
-
A su vez, los acontecimientos del 11 de septiembre han
dado renovado impulso a tendencias conservadoras en Política criminal
en el país más poderoso del mundo, en los Estados Unidos. Que esta
tendencia conservadora es anterior al 11 de septiembre se expresa con
claridad en que los Estados Unidos se han enfrentado con fuerza a la
creación del Tribunal Penal Internacional. Tras el 11 de septiembre, la
política criminal pendular de los Estados Unidos se ha decidido
firmemente por la “ley y orden” (law and order) y esta vez con
proyección internacional. Su expresión es, también de modo
reduccionista, Guantánamo, la militarización de la justicia penal
también, la amenaza de continuar esa política criminal “por otros
medios”, en el sentido de Clausewitz, es decir, mediante la guerra,
inclusive la guerra preventiva.
-
El tercer fenómeno es el producto de la globalización
económica, es decir, la gran movilidad no solamente del capital, que
fluye con libertad, sino de los seres humanos, los grandes movimientos
migratorios. Este fenómeno, de tradición histórica, pero que adquiere
formas y características propias en la actual globalization, plantea
dos problemas. El primero, como consecuencia de las restricciones a la
libertad de movimientos hacia los países desarrollados, plantea el
problema del tráfico de seres humanos, y de formas “modernas” de
exclavitud laboral, sexual y de explotación y fraude en la acción migratoria. A su vez, la concentración en países
de recepción de tan elevado número de personas de otras culturas bien
diferentes, plantea
el problema de multiculturalismo, y con él
dos problemas penales, por una parte el deber de la tolerancia y
de la lucha contra la discriminación cultural, racial y religiosa y
contra la xenofobia y, por otra, a la vez, el de los límites penales de
la tolerancia de la diversidad cultural. Expresado de nuevo de modo
reduccionista. ¿Debe tolerarse penalmente la mutilación genital de las
mujeres pertenecientes a esta cultura en Barcelona o Berlín? ¿Debemos
intentar acabar con estas conductas más allá de Barcelona o Berlín?.
¿Podemos ser tolerantes ante la lapidación de la mujer adultura a
Nigerie? Pero, es que ¿podemos ser tolerantes con los malos tratos
sobre la mujer, dentro de la propia cultura occidental? ¿Es que el
culturalismo maschile machista que
permanece en Europa y dentro de la cultura tradicional europea es un fenómeno
“socialmente adecuado”? ¿Es que la respuesta a este fenómeno intra
europeo merece solo una respuesta represiva, o debemos sacar
consecuencias preventivas en el Derecho penal sustantivo y procesal para
luchar contra este fenómeno oculto hasta hace poco en la cifra negra de
la criminalidad? ¿Cuál sería la política criminal, preventiva,
represiva y resarcitoria, contra estas formas ocultas de criminalidad?.
Tres
nuevos fenómenos fruto de la globalización y de su dimensión positiva
para los Derechos humanos merecen ser enunciados:
-
La creación de la Corte Penal Internacional para garantizar la
persecución de los más graves crímenes, que generaliza y unifica los
Tribunales ad hoc de los últimos años.
-
La regionalización de la Justicia penal en el espacio de la Unión
Europea actual y la ampliada entre 2004 y 2006, sobre todo tras el
notabilísimo impulso que ha producido la Decisión Marco
de 13 de junio de 2002 sobre la orden de detención europea y los
procedimientos de entrega entre Estados miembros.
-
La ampliación del Consejo de Europa de Reikawick a Vladivostok y, por
tanto, la incorporación de todos los países miembro al acervo jurídico
de Derechos humanos del Tribunal de Estrasburgo, con su dimensión penal
procesal, pero también sustantiva.
De la relación de los nuevos fenómenos sociales y jurídico-penales
que he expuesto de forma resumida e incompleta, la mayoría de los
cuales no estaban presentes -al menos en su actual dimensión- al tiempo
de la revisión de nuestro Programa Mínimo en 1984, se puede extraer la
relación de nuevas tareas que debe abordar el movimiento de Defensa
Social para seguir
impulsando nuestra política criminal humanista. Podría formularse así:
3.- PROPUESTAS DE TRABAJO PARA
LA SOCIETÉ:
3.1.
En el espacio de la Unión Europea ni nuestra organización ni ninguna
otra organización histórica se ha propuesto como organización asesora
o consultora. No era necesario en absoluto hasta la famosa sentencia del
caso del maíz griego de 1989. Pero ante la evolución de los
acontecimientos relativos tanto a la protección de los intereses
financieros de la Unión y, sobre todo, tras el Convenio de asistencia
judicial en materia penal del año
2000 y de la Decisión-marco de la Euro-orden de 2002, así como tras
las Decisiones marco de este mismo año sobre Criminalidad organizada y
de tráfico de personal así como, con la creación de Erojust, la
Sociedad Internacional de Defensa Social tiene una oportunidad de
ofrecerse para cooperar con la UE. Fuera de las relaciones inter
ministeriales de Justicia y
de Interior no existe una red de penalistas más amplia que la nuestra.
Nuestra actividad en este punto deberíamos ser capaces de incardinarla
en alguno de los programas europeos que fomentan la investigación en
materia penal.
3.2. La entrada
en vigor de la Convención que crea la Corte Penal Internacional ha
producido ya una revolución en la dedicación de los Juristas de todo
el mundo. Basta ver el número y dimensión de las reuniones científicas
sobre el tema y el de tesis doctorales y monográficas. En nuestra
calidad de institución consultiva de Naciones Unidas debemos ponernos a
su disposición y, en todo caso debemos fijar un papel en el desarrollo
de la construcción científica de las reglas de responsabilidad y de
imputación, que arriesgan desarrollarse desde culturas jurídicas que
no tienen la experiencia y sabiduría de la nuestra.
3.3. Merece
también atención el proceso de incorporación de nuevos países al
acervo jurídico del Consejo de Europa y el seguimiento de los
problemas, déficit, necesidades de formación, etc.
3.4. Debe
atenderse también a procesos de regionalización de Derechos humanos,
con consecuencias jurídico penales. Por ejemplo, el proceso de
democratización de los países iberoamericanos proporciona nueva fuerza
a la Corte de Costa Rica, cuyas sentencias obligan en tiempos de
democracia, como los españoles hemos podido experimentar tras nuestra
sujeción a la jurisdicción del Tribunal Europeo de Estrasburgo
primero, y al de Luxemburgo después.
3.5. A su vez,
ante los impulsos político criminales posteriores al 11 de septiembre
es nuestra obligación sobre
todo en atención a nuestro Programa mínimo constituirnos en un
observatorio permanente de la política criminal que vele frente a
reacciones indeseables e incompatibles con nuestro ideario. Todo ello
sin perjuicio de contribuir al conocimiento de las nuevas formas de
terrorismo y de los necesariamente nuevos modos de combatirlo.
3.6. Los
problemas vinculados a la relación entre criminalidad e inmigración se
han convertido en problemas capitales del debate político electoral del
continente europeo, por lo común en el peor de los modos: manipulando
los pocos datos criminológicos y con tendencia a prevalecer las
reacciones xenófobas. Deberíamos intentar llevar a cabo un análisis
permanente de encuestas y datos racionalmente ordenados para disponer de
la verdad y proponer alternativas racionales de intervención y prevención,
lo que constituye una materia multidisciplinar tan adecuada a nuestra
asociación.
3.7. La cuestión
de la trata de seres humanos, como tal, y la orientada a la explotación
laboral o sexual requiere también la atención de una organización
como la nuestra, en la dimensión en que hemos prestado nuestros
cuidados anteriormente al trafico de drogas o de armas. Nuestra dimensión
“social” nuestro adjetivo, resulta bien adecuado para enfocar el fenómeno
social que da la ocasión a los fenómenos migratorios y la oportunidad
al crimen organizado.
3.8. La cuestión
del multiculturalismo, tanto dentro de las sociedades de las metrópolis
o espacios de concentración de culturas como entre las sociedades y
Estados en su ordenada convivencia internacional merece igualmente
nuestra atención. La
importancia del mundo musulmán y, además, el modo en que éste se
presenta, particularmente cuando en la opinión pública se presentan
con más fuerza las plasmaciones minoritarias y extremas, requiere una
labor por nuestra parte de conocimiento mutuo entre penalistas, y de
apoyo a los penalistas del mundo musulmán integrados o integrables en
el programa de una política criminal humanista. Hemos sufrido un
retroceso en este ámbito de las relaciones científicas que hemos de
superar. De el dialogo podríamos conseguir,
por una parte, superar
la autocomplacencia occidental y, por otra,
también definir justamente lo que creemos poder identificar con
lo irrenunciable para la dignidad humana.
4.
UNA MANERA DE ORGANIZARNOS PARA ABORDAR LAS NUEVAS TAREAS
Solo los que no tienen historia carecen del impulso de
reorganizarse para el futuro, y estoy seguro que era sobre eso sobre lo
que quería llamarnos la atención Mme. Rozès al poner su cargo a
disposición de la asamblea general. Nosotros y nuestra forma de
trabajar provenimos de un tiempo caracterizado por la dificultad y
carestía para el desplazamiento y por un sistema de comunicación
limitado al correo ordinario. Es más, la mayoría de nosotros hemos
formado nuestra concepción del mundo antes de la era de la televisión.
El correo electrónico, el internet, la video conferencia no eran en el
tiempo de nuestra fundación ni siquiera ciencia-ficción. A su vez,
aunque hemos actuado queriendo ser una organización mundial, nuestro
territorio cotidiano ha sido demasiado europeo.
Yo
deseo proponerles dos modos organizativos nuevos o renovados.
En
primer lugar debemos, por una parte, regionalizar nuestro trabajo y, por
otra tematizar el mismo.
En
relación a lo primero debemos intentar dotarnos de una estructura
adecuada a las necesidades de la Unión Europea así como al Consejo de
Europa de Reikiavik a Vladinovok. Es factible también impulsar la
regionalización de Iberoamerica si reforzamos la incorporación de
nuevos miembros. Otros objetivos de este tipo podríamos proponérnoslos
más adelante.
En
segundo lugar, no podemos pensar que podamos desarrollar nuestro
compromiso con congresos generales cada cinco años. El
mundo no nos espera. Por el contrario, la cita quinquenal tiene
que ser oportunidad de revisar la acción de cinco años. Para actuar de
modo permanente deberíamos organizar comités temáticos, que cubran al
menos los asuntos que he enunciado como asuntos modernos. Si esto así
se aceptara deberíamos abordar un programa de acción en un próximo
Consejo de Dirección.
En
tercer lugar, no es posible actuar permanentemente sin recurrir a las
nuevas tecnologías. Por supuesto el correo electrónico pero sobre todo
lo siguiente: construir sobre la estructura de papel que debe continuar
de los “Cahiers” una estructura digital de información y comunicación,
un sitio webb, que incluya y ponga a disposición de todo el mundo toda
la colección de los cahiers, los canales temáticos, la publicación de
“papers” de los mismos, etc. Se trata de algo aparentemente complejo
pero a la vez tan sencillo que creo que es lo que puedo garantizar que
puedo poner a su disposición tan seriamente como mi propio compromiso
de trabajo por la Societé.
Por último, nuestros predecesores han avanzado mucho y con
ejemplar inteligencia en coordinación con las otras tres asociaciones.
En esta nueva etapa debemos incrementar esa cooperación |